La frase



“Tan real como una fragancia”.
Jorge Drexler, Eco.



sábado, julio 3

El eco de Drexler

Jorge Drexler es mi cantante favorito. El jueves, 1 julio lo pude ver en concierto. Drexler sonó muy distinto a como suena en mi pc o en cualquier bafle conectado a un reproductor. No sonó bien y el público no lo acogió.

Ese mismo jueves, cantaban Silvio Rodríguez y León Gieco. A Gieco no lo he oído pero a Silvio sí y puedo decir que el público de Silvio no era el de Drexler. Son géneros, ritmos, letras y voces muy diferentes. Es posible que Drexler no le guste a quien levanta una bandera roja con una hoz y un martillo cuando sale Silvio Rodríguez.

El público no le respondió bien. Drexler intentaba hacernos cantar el coro, decía cómo era pero el público no le respondía. Pocos aplausos, muchos murmullos y demasiados gritos de vendedores.

Esto puede deberse a que el concierto era gratis. Mientras una persona gritaba "cigarrillos, mentas, cigarrillos", a los dos metros, como si estuvieran compitiendo por el que lo dijera más duro, otro anunciaba "guaro, guaro, guaro, bon ice".

A eso se le agrega que cuando Drexler empezó a cantar, las personas que estaban a mi alrededor empezaron a hablar y a hablar, se notaba que estaban ahí por Silvio. Las personas no dejaban oír y, además, el sonido era tan malo que parecía que el uruguayo estuviera cantando sin acompañamiento musical. Las guitarras no se oían absolutamente nada.

Claro que no todo fueron causas externas. Para mí, le faltó fuerza a Drexler. Claro que yo soy una oyente que no tiene conocimiento alguno de música más que lo que reproduzca un computador.

Con ese conocimiento, puedo decir que cantó Al otro lado del río, Cerca del mar, Transporte, Deseo, Milonga del moro judío, Guitarra y vos, Polvo de estrellas, Aquellos tiempos, Disneylandia y Todo se transforma (nótese mi gusto por el cantante).

Ninguna de esas canciones es lenta aunque cabe decir que Drexler no es que cante cosas para bailar. Sin embargo, las cantó diferente, sin la fuerza y sin el impacto que se les nota a las canciones de los CD's. Es posible que sea efecto de los estudios, pero lo que sí fue igual o mejor fue su voz.

Repito que no tengo conocimiento alguno de música, pero para mí, Drexler no sonó tan bien como me lo esperaba. Se puede deber a muchas causas, empezando porque para la mayoría del público era tan sólo un telonero. Yo fui para ver a Drexler, no a Silvio, sin poner en duda la capacidad musical de éste.

Creo que la impresión que dejó Drexler no fue la mejor. Él, antes de empezar el concierto, dijo que era su primera estadía en Colombia. No creo que le hayan quedado ganas de volver.

Yo, por mi parte, quisiera estar en un concierto en el que Jorge Drexler no sea el telonero sino el cantante principal. Quisiera verlo con un público que haya ido a verlo a él. Quisiera verlo y oírlo en un concierto que sea pagado y no gratis, quizás en un teatro, sentada y con un buen sonido y un buen espectáculo. Quisiera verlo con un público que lo valore como músico, con un público que le repita los coros, con un público con el que Drexler se sienta cómodo y no tenga que preocuparse por gustar, pues sabe que lo está haciendo. Quiero verlo dando un excelente espectáculo, como he visto en internet que los ha hecho.

Si Drexler vuelve, yo voy a su concierto. Pero tengo que admitir que me esperaba algo mucho mejor.

Para situar a quienes no sepan de él, les mostraré una de las canciones más conocidas, una de mis preferidas y otra de las tantas que no tuvo la fuerza suficiente en el concierto. En esta canción, Guitarra y vos, creo que se muestra el excelente compositor que es, su buena voz y el manejo de los instrumentos por parte de los músicos que lo acompañan. Creo que con esta canción se demuestra lo bueno que es Jorge Drexler.


martes, junio 8

"[...] y hasta aquí los deportes... ¡País de Mierda!"

A Garzón lo mataron por hablar mal de lo que no se podía hablar, por criticar a los paramilitares, por ir en contra de los puestos a dedocracia, por decirle putas a las FARC, por nombrar algunos actos de las primeras damas. A Garzón lo mataron por ser Néstor Elí, Inti de la Hoz, John Lenin, Wiliam Garra, Godofredo Cínico Caspa, Dioselina Tibaná y Heriberto de la Calle. De Garzón queda un monumento en Bogotá y algunos videos en YouTube, nada más.

Yo, por mi parte, me limito a unirme a la frase de José Eusebio Caro: "La nación suicida podrá regenerarse y ser feliz". El problema es que no nos dijo cuándo y quién sería el redentor. Sólo tenemos la esperanza de que llegará algún día porque hasta el momento no ha aparecido... ¿O sí? ¿Lo habrán matado como a Garzón?

HIDEPUTA... Era Garzón.

sábado, junio 5

A la muestra: ...

A ustedes, lectores, les presento el objeto más tecnológico conocido hasta el momento: LIBRO, BOOK, LIVRE, LIVRO o como le quieran llamar.




martes, junio 1

Lágrimas de azúcar


Me dijeron que el aguacate se come con sal, la sopa con ají y el mango con limón. Que los villancicos sólo se cantan en diciembre, que el niño Dios premia a los buenos y que mi Ratón Pérez unas veces venía de Bogotá, otras de la pieza del lado.

Me adiestraron en el arte de coger mangos, guayabas, naranjas, mandarinas y todas las demás frutas que crecen en estas tierras. Me cogían de la bicicleta para que no me fuera a caer; en ocasiones me soltaron para que me cayera. Me indujeron a la literatura, a la escritura y al dibujo.

Me contaron que no todos son buenos, que la ciudad es peligrosa, que las cosas ya no son como antes y que no debía montar sola en bus.

Me explicaron que no podía responderles mal a los profesores y que por momentos era mejor callarse. Me mostraron que muchas veces se pierde y que cuando se gana, el triunfo es pasajero.

Lo que mis papás nunca me explicaron es que la gente no aprende, que en Colombia no existe la memoria, que aquí los únicos muertos que duelen son los propios. No me enseñaron cuál era la diferencia entre el silencio y la ignorancia; no me mostraron dónde termina la pasión y dónde empieza lo razonable.

Tampoco me dijeron que podía perder el sentido en un concierto, que los paisajes colombianos son asombrosos y múltiples, que creería en el cambio, que sonreiría con la sonrisa de otra persona y que hacer el amor me dejaría extática.

Ellos nunca pudieron decirme que los sueños se confunden con la realidad, que las lágrimas saben a sal, que el mar es misterioso y que un buen hombre... lo necesario. No me lo dijeron porque querían que yo fuera la niña que soy, creando mi propio mundo con ilusiones y probando lágrimas de azúcar.

viernes, mayo 28

La orden del capitán


Un oficial de la armada mexicana dice que Cartagena está más segura porque ahora ve menos "personas que viven en la calle, con las ropas dañadas". Una teniente estadounidense intenta hablar en español con más de 10 niños que tienen exceso de melanina. Un cabo primero relata la historia de cómo se hizo el navío que desde hace 5 meses se lo llevó de su tierra española.

Luego de recorrer los océanos suramericanos, 10 buques - escuelas y 4 fragatas (de guerra) visitaron una de las antiguas sedes de la Santa Inquisición. Los marineros que venían en las diferentes embarcaciones aseguraron que en Cartagena se cambió el nombre de lo que en todos los otros países se llamó Velas Suramérica 2010. Los dirigentes de la ciudad, antiguo fortín de la colonia, se tomaron el atrevimiento y cambiaron el nombre a Sail Cartagena 2010. A pesar de esto, la lengua reinante fue el español.

Estos son los resultados.


Buque - Escuela Guayas (Ecuador)



El nuevo conquistador
Buque - Escuela Juan Sebastián Delcano (España)


Fondeando


Velas airadas
Velero Dolce Vita


En las calles de Cartagena


Muelle cartagenero, marineros extranjeros


Tránsito marino
Buque -Escuela Gloria (Colombia)


Hombres sobre las vergas
Buque - Escuela Gloria (Colombia)


El águila de la "libertad"
Buque - Escuela Eagle (Estados Unidos)


Buque - Escuela Cisne Branco (Brasil)


Mástil en reposo
Buque - Escuela Juan Sebastián Delcano (España)


La mirada del mascarón
Buque - Escuela Capitán Miranda (Uruguay)


A proa
Buque - Escuela Capitán Miranda (Uruguay)



Rizar o no rizar


El marinero le hace un rizo a la vela.

El marinero riza la vela para controlar el viento.

El marinero no puede controlar el viento.

El marinero controla que su velero no derive, mediante los rizos.

El marinero, al fin de cuentas, termina parado en tierra firme añorando estar de nuevo en el mar.

Entonces, ¿rizar o no rizar?